Seguramente este es un tema que te toca muy de cerca. ¿Quién no se acuerda de una maestra con el ceño exageradamente fruncido pidiéndonos que nos esforzáramos más en hacer una linda letra? Podíamos pasar dos horas de nuestro precioso tiempo realizando una composición o elaborando un minucioso reporte de historia, sin embargo, nada de eso parecía importar si a la hora de presentarlo, este se veía escrito en garabatos.

El mencionado grupo seleccionó a un grupo de niños y adolescentes cuyas maestras habían incluido en la "lista negra de la caligrafía", y examinaron sus calificaciones y capacidad intelectual. El estudio arrojó como resultado que las personas con letra fea absorbían los conocimientos de forma más efectiva, mostraban una importante capacidad de retención de tales saberes, al tiempo que lograban ponerlos en práctica de forma natural.
Por el contrario, aquellas personas que tenían una caligrafía que parecía esculpida, necesitaban esforzarse más para lograr resultados académicos satisfactorios.
Por lo tanto, el hecho de que veamos a las personas con una caligrafía calamitosa esforzarse menos, no es la evidencia de que son perezosos, sino que no necesitan leer la lección cinco veces para aprendérsela. Al parecer, el simple hecho de escuchar a sus maestros y profesores dar la clase, ya es más que suficiente para que puedan rendir una prueba o examen y obtener buenas calificaciones.
En cambio, las personas que son dueñas de esa letra tan hermosa que nos cautiva y nos invita a seguir leyendo lo que han escrito, necesitan esforzarse más para aprender. De modo que el hecho de avocarse a mejorar su caligrafía es una práctica que llevan a cabo por inercia como parte de sus esfuerzos diarios.
Ahora siéntate y reflexiona lo siguiente: con todo esto que sabes, la próxima vez que revises el cuaderno de tu hijo, ¿vas a reprobar su letra que cada día se divorcia más de los cánones de la estética o vas a ver el futuro científico que hay en él?
Una vez más, la presencia de la belleza no es referencia de inteligencia. De modo que te toca decidir si quieres que a tu hijo lo feliciten por su bella letra o por dejar su legado en el mundo.
"Lo importante debe ser expuesto al público en general con cada detalle" Fentigo