Vivir en casa de nuestros padres resulta tan cómodo y tan factible para nosotros, que a veces es complicado pensar que queramos salir de ahí: mamá siempre nos tiene un plato de comida caliente, ropa limpia, todo ordenado y sobre todo, la casa en tanto orden que lo que necesitemos, allí está.
Pero parte de la vida es crecer y con eso, extender las alas y volar lejos del nido. Creeríamos que es tan complicado para nuestros padres, como lo es para nosotros independizarnos, pero la verdad es otro, los padres suelen ser mucho más felices cuando sus hijos ya se han ido de casa.

Tener hijos, sin duda, es todo un reto. Implica tiempo, esfuerzo, dedicación y mucho cariño para poder criar y convertir aquel bebé en mujeres y hombres de bien. Desde el primer momento en que llegan los hijos a las vida de sus padres, todo cambia para ellos: los horarios, sus hábitos, incluso lo que solían hacer los Domingos.
Y es que un hijo es una responsabilidad que afrontar, hay que cuidar de él constantemente y educarlo cada que sea posible. Por ello, es muy común observar padres estresados, trasnochados y bastantes cansados en todo este proceso de crecimiento. Pero puede mejorar, irónicamente, cuando estos hijos se van.

Un estudio realizado por la Universidad de Heidelberg, ubicada en Alemania, buscó observar si lo que sucedía con las parejas solteras que no tenían hijos ni responsabilidades y eran mucho más felices, sucedía en las parejas de padres de hijos que ya se han ido de sus casas.
El estudio fue llevado a cabo mediante una encuesta, la cual fue llevada a 55.000 personas con edades iguales o mayores a 50 años. La conclusión fue increíble: eran más felices desde que sus hijos se habían ido de casa

Básicamente estas parejas sentían una mayor satisfacción y de alguna forma, se sentían realizados, ya que construyeron sus vidas juntos, criaron a sus hijos juntos y lograron que estos hijos fueran personas de buenos sentimientos y buenas acciones, de manera que al irse, solo queda satisfacción y felicidad porque todo ha valido la pena.
De hecho, estas parejas son menos propensas a sufrir de enfermedades como la depresión, de sentir más la soledad o estrés alguno; es felicidad verdadera.

Los hijos, ya independizados y realizando su propia vida, pueden retribuirle a sus padres todo lo que le dieron durante toda su vida: sea de manera financiera o cuando amor se trata. No hay mejor manera de demostrar amor y de demostrar gratitud por todo lo que han hecho por nosotros, que retribuir, eso sí, solo cosas buenas.
"Lo importante debe ser expuesto al público en general con cada detalle" Fentigo