Si hay un parámetro químico para medir la felicidad, este está marcado por la oxitocina. Cuanto mejor nos sentimos, más de esta hormona liberamos. Un estudio publicado por London School of Hygiene and Tropical Medicine descubre que se produce más oxitocina al viajar que en el mismo día de nuestra boda.
Probablemente te hayan enseñado desde pequeña que si quieres ser feliz, solo tienes que conseguir un buen hombre y tener muchos hijitos con él. Sin embargo, la ciencia derriba este mito y nos trae a la realidad.

La verdadera felicidad llega cuando ponemos un pie en el avión para descubrir el mundo.
El portal de viajes Booking realizó una encuesta y descubrió que desde el momento en el que comenzamos a planificar nuestro viaje la oxitocina comienza a fluir a borbotones, con lo que nos trae felicidad y emoción.
Dieciocho mil participantes respondieron a las preguntas y quedó de manifiesto que los recuerdos de viajes anteriores nos llenan de emoción y de bienestar.

Más de la mitad de los participantes manifestó que preferían viajar por el mundo que casarse y tener hijos, mientras que todos ellos se mostraron de acuerdo en que el dinero invertido en viajes es la mejor inversión de todas.
Las vacaciones no son un capricho de los gremios, sino que surgen a partir de sólidos fundamentos que dejan en claro que el trabajador necesita un par de semanas al año para poder desconectarse de sus obligaciones.

¿Y hay una mejor forma de olvidarse del mundo que saliendo precisamente a conocerlo?
La próxima vez que te toquen vacaciones, planifica un viaje. No es necesario irte al otro lado del mundo, aunque claro, también está recomendado. Pero si no puedes, alcanzará con hacer un viaje te lleve a unos pocos kilómetros lejos de tu hogar.
Lo importante es lograr cambiar de escenario y, por supuesto, hacer una buena planificación para que la felicidad comience a aparecer desde los momentos previos a la travesía.
"Lo importante debe ser expuesto al público en general con cada detalle" Fentigo